Buenas vibraciones

Algunos dicen que los primeros científicos que estudiaron las ondas cerebrales se llevaron una sorpresa mayúscula cuando, de casualidad, fueron testigos de un hecho prodigioso.

Habían pasado la noche en el laboratorio observando a personas en estado de vigilia y de sueño, a quienes habían colocado en la cabeza, previamente, los cables con sensores de un electroencefalograma. Los investigadores dieron por concluida la jornada de trabajo con la luz de la mañana, dijeron a las personas que se prestaban para el experimento que podían irse, y, poco después, ellos mismos eran quienes dejaban los cables del electro encima de la mesa disponiéndose a marchar.

Antes de salir por la puerta observaron que la aguja tintada del electro dibujaba picos de actividad electromagnética en el rollo de papel continuo. Estaban cansados y, sin querer, se habían dejado el aparato encendido. Pero pronto se dieron cuenta de que lo que estaban viendo no era posible; no, no era posible. ¿Cómo podía marcar actividad el electro si, excepto ellos, no había ninguna persona más en el laboratorio y los cables reposaban encima de la mesa sin estar conectados a nadie? ¿Estaría mal el aparato? ¿Sería una broma de alguien del equipo?

La respuesta estaba delante de ellos, totalmente visible. Encima de la mesa había una planta. El electro estaba captando sus ondas. Para asegurarse de que el vegetal era el causante de las vibraciones, tomaron la maceta, la acercaron, la alejaron. Efectivamente, descubrieron que la planta, como ser vivo, emitía ciertas ondas. Su sorpresa fue aún mayor cuando uno de los científicos tomó unas tijeras, las acercó a la planta e hizo ademán de cortarle unas hojas. El electro captó que la planta se estremecía con unas ondas que, más o menos, podían equipararse a las del miedo.

Los investigadores fueron mucho más allá. ¿Un vegetal podría captar las ondas de una persona que, muy enfadada, entrase en la habitación con el ánimo de cortar su hojas o hacerle daño? La respuesta fue afirmativa. ¿Podría captar también la presencia de personas que pasaban al despacho con el ánimo de cuidarla, regar su tierra y darle cariño? La respuesta también fue afirmativa.

Sin querer, aquel grupo de científicos locos que estudiaba las ondas cerebrales del sueño, estaba fundamentando algo que, siglos atrás, hubiera parecido brujería: las vibraciones de los seres vivos (y, por ende, sus pensamientos en el caso de los humanos) influyen, sin duda alguna, en su entorno.

Dicen que las vibraciones de una persona pueden influir en un radio de hasta veinte metros.

Me contaron esta historia hace más de quince años. No sé si será una leyenda y, como tal, algunos detalles son poco concretos y otros exagerados. No lo sé. Lo que sí sé es que cada día que pasa tengo más en cuenta las vibraciones que emite una persona, un animal, un lugar. Cada día tengo más en cuenta las intuiciones y las corazonadas. Cada día me gusta más estar al lado de personas con un alto grado de inteligencia emocional. Cada día soy más consciente, como dijo un sabio, de que “el pensamiento es el primer paso de la acción”; soy más consciente de que todo cuenta, de que todo pensamiento, por ínfimo que pueda parecer, llega a un destino y produce un efecto.

Os dejo una canción de Drexler que dice: “Todo el mundo da lo que recibe y luego recibe lo que da. Nada es más simple, no hay otra norma: nada se pierde, todo se transforma…”

Por favor, no os olvidéis de ser felices.

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7 comentarios sobre “Buenas vibraciones

  1. ¡¡¡Vaya con la entrada de hoy!!!Varios comentarios al respecto…1. Increíble esa canción de Drexler, pero es más increíble aún que elijas ese vídeo. Corresponde al concierto de “Eco” en el Teatro Solís, de Montevideo, un espacio emblemático de la cultura uruguaya, que se reabrió después de muchísimos años con la actuación del ‘oscarizado’ Drexler. Además de las letras y la música del archiconocido Jorge Drexler, ese concierto fue impresionante porque los músicos que le acompañan tienen una calidad impresionante (muchos forman parte de Bajofondo Tango Club, incluido el tecladista Luciano Supervielle) y, por si fuera poco, en una de las piezas, “Se va se va se fue”, le acompaña el mismísimo Fernando Cabrera (que hace los coros en la grabación del disco).2. Durante muchos años yo defendí mi “teoría de los imanes”, que era algo así como “la gente termina juntándose con la gente que es como un@, porque de una u otra forma se atrae”. Hace poco leí “La ley de la atracción” y descubrí que todo eso que yo formulaba (de forma cutre) en mi vida ya existía como firme creencia y demostrada con experimentos científicos. Yo no sabía eso que cuentas de la planta, pero puedo creerlo a pies juntillas (de hecho, el otro día un compañero del taller, Tomás, nos narró un cuento sobre su ficus medio moribundo y cómo, a pesar de los comentarios contrarios de la gente de su entorno, él se dedicó a cuidarlo y a darle amor y ahora, una vez recuperado, le ‘sonreía’ todos los días para darle las gracias). Me ha pasado con personas, con plantas y hasta con animales. Yo he tenido a un perro llorando conmigo sólo por acompañarme en los momentos previos a una despedida, por ejemplo…3. He tenido la inmensa suerte de disfrutar de cosas bellísimas en la vida (incluso en los viajes, situaciones en las que mucha gente piensa que sólo ocurren negatividades) gracias a ir con la sonrisa siempre puesta. Según vas a un lugar, así te reciben. Lo tengo clarísimo. A pesar de eso, no dejaré nunca de sorprenderme por los prodigios de la vida…Un beso muy grande, amigo. ¿Crees que fue casual que nos conociéramos en algún momento?

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  2. ¡Qué razón tienes Juan Pedro! Durante el día a día estoy en constante contacto con multitud de personas y me he dado cuenta de cuán potentes son las good vibrations… Creo que hoy cerraré la biblioteca con un disco de los Beach Boys ;D ¡Feliz fin de semana!

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  3. AMELIE: Celebro que te guste el vídeo. Lo elegí porque en la mirada de Drexler se palpan varios sentimientos: por un lado, su alegría por tocar en ese escenario, y, por otro, cierta tensión y nerviosismo; a su vez, mira a los lados disfrutando de la banda y se siente bien siendo acompañado por ellos… Luego está el lenguaje no verbal con el que acompaña algunos versos, por ejemplo, cómo mira hacia arriba cuando se refiere al ese “extraño rincón de otra galaxia”…¿Sabes? Marta, mi mujer, tuvo la suerte de entrevistarlo. Recuerdo que me lo contó al muy poco tiempo de empezar a salir. Dijo que, en persona, es un tipo aún más encantador y maravilloso… Al principio le tomé manía pero, claro, oyes una canción, luego otra, luego otra. En definitiva, ¡¡¡¡¡¡QUE AL FINAL ME GUSTA HASTA A MÍ!!!!!!Últimamente canto mucho para mí mismo esta canción. En el trabajo estoy comprobando la efectividad de la ley que propugna.¡Gracias por tus buenas vibraciones, Amelie!IRIS: Me parece que tu iPod es un tesoro escondido, lleno de bálasamos contra días grises. Una pregunta, ¿cuánta gente pasa más o menos al día por la biblioteca? Feliz fin de semana también a ti, totalmente merecido.

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  4. AMELIE: Celebro que te guste el vídeo. Lo elegí porque en la mirada de Drexler se palpan varios sentimientos: por un lado, su alegría por tocar en ese escenario, y, por otro, cierta tensión y nerviosismo; a su vez, mira a los lados disfrutando de la banda y se siente bien siendo acompañado por ellos… Luego está el lenguaje no verbal con el que acompaña algunos versos, por ejemplo, cómo mira hacia arriba cuando se refiere al ese “extraño rincón de otra galaxia”…¿Sabes? Marta, mi mujer, tuvo la suerte de entrevistarlo. Recuerdo que me lo contó al muy poco tiempo de empezar a salir. Dijo que, en persona, es un tipo aún más encantador y maravilloso… Al principio le tomé manía pero, claro, oyes una canción, luego otra, luego otra. En definitiva, ¡¡¡¡¡¡QUE AL FINAL ME GUSTA HASTA A MÍ!!!!!!Últimamente canto mucho para mí mismo esta canción. En el trabajo estoy comprobando la efectividad de la ley que propugna.¡Gracias por tus buenas vibraciones, Amelie!IRIS: Me parece que tu iPod es un tesoro escondido, lleno de bálasamos contra días grises. Una pregunta, ¿cuánta gente pasa más o menos al día por la biblioteca? Feliz fin de semana también a ti, totalmente merecido.

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  5. Es curioso porque últimamente pienso mucho en ese tipo de cosas…Antes me indignaba creyendo a pies juntillas que sólo los sin escrúpulos podían conseguir sus objetivos…ahora me planteo:Primero, qué objetivos son esos…si, como decía Lennon, la vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes…Segundo, que ahora estoy convencida de que lo bueno solo trae más bueno, que al fin y al cabo se reduce a una sonrisa tras otra…(sobre todo esas interiores, cuando vas caminando sol@ y te acuerdas de otra sonrisa).Besos todos.

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  6. Allá va para ti una taza bien llena hasta arriba de las mejores buenas vibraciones, Raquel. Qué bueno es andar por la calle con una sonrisa en la boca, ¿verdad?, como cuando la primavera deja de ser una promesa.Gracias por pasarte por aquí.

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  7. En el número de este mes de la revista Quo aparece un artículo sobre la influencia de las redes sociales, y de como se “transmite” energía positiva y negativa en función de como categoricemos a nuestras amistades.Me queda una duda respecto a la planta: ¿Se detectaba a la planta o eran los investigadores los que infuían? ¿La planta detectaba al “podador” o era este el que emanaba esas ondas? La verdad es que Heisenberg no nos ayuda mucho aquí.

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