Mentirosos de buen corazón

¿Te enamorarías de alguien que es un mentiroso compulsivo? Evidentemente, en un primer momento, guiado por la lógica, dirías que no. Pero piensa qué pasaría si esa persona es maravillosa, o enigmática, o tiene buen corazón, o es positiva. O te hace soñar.

Vamos más allá. Imagina que eres joven, más o menos adolescente. Imagina que eres un chico y que te encuentras a una chica maravillosa con la que entablas amistad. Te cuenta quién es, quiénes son sus padres, dónde vive, cuáles son sus sueños. Y te enamoras. Un día, esta chica desaparece sin dejar rastro. Logras olvidarla y, por arte de magia, aparece algunos años después.

Cuál es tu sorpresa cuando te acercas, te diriges a ella por su nombre y te dice que no te conoce, que no se llama así, que nunca ha vivido cerca de ti, que no tiene que ver nada contigo. Extrañado, piensas que tu memoria te ha jugado una mala pasada. A fin de cuentas, piensas, has conocido a una mujer simpática que, casualmente, se parece muchísimo a aquella chica a la que conociste, y te vuelve a contar quién es, cuál es su familia, cuáles son sus sueños. Y te enamoras. Y desaparece. Y vuelve a aparecer años después, la misma mujer, con la misma cara, con el mismo corazón. ¿Con las mismas mentiras?

La mujer aparece y desaparece de tu vida cuando menos lo esperas y en los lugares más insospechados del mundo. Sabes que te miente y que no te puedes fiar de ella. Pero siempre que vuelve vives una aventura cada vez más intensa, más plena, más llena de amor, de riesgo. Tras sufrir algunos años, optas por tomar esta relación con ciertas dosis de humor y aceptas que tú no eres más que el personaje secundario de una comedia.

Esta historia puede corresponderse, más o menos, a Travesuras de la niña mala, un delicioso libro de Vargas Llosa que recomiendo fervientemente a todos aquellos que creen que nunca se sentirán débiles por amor.

Ah, por favor, no olvidéis ser felices.

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3 comentarios sobre “Mentirosos de buen corazón

  1. No sabía que habías actualizado, pasé por casualidad y me encontré con esta ´’crítica’ de este GRAN libro. Confieso, a estas alturas de partido, que era mi primer acercamiento a Vargas Llosa (personaje al que no soporto, en lo personal me refiero). El año pasado un amigo me regaló este libro y lo devoré, lo viví con absoluta pasión, más allá de que muchos de los lugares eran conocidos para mí, así que lo disfruté más aún si cabe. Como mujer, debo reconocer que terminé odiando el personaje de ella, una manipuladora (¿o una superviviente?) pero me identifiqué totalmente con él, como bien dices, porque TOD@S hemos caído pres@s del AMOR y hemos hecho absolutas locuras. En fin, sí, totalmente recomendable este libro. Coincido con tu opinión…Un beso muy grande, amigo mío. Sé que te debo mail, no me olvido, pero fueron unas semanas de locura total (creo que aún estoy en ella jajajaja). Muac

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  2. No he leído el libro, y lo apunto en la lista de pendientes. Dicho esto, amigo mío, me planteo si no somos todos un poco así. Lo que no tengo claro ahora mismo es si soy él o ella. Ya te lo comentaré.

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  3. AMELIE: ¡Estás viva, compañera! Por favor, actualiza tu blog que ya tenemos mono. Aunque el fotolog lo llevas al día, algunos no podemos participar. Por las actualizaciones fotologueras, me hago cargo que has tenido unos días muuuuy ajetreados. A mí tampoco me gustaba Vargas Llosa al principio y experimenté, tal como te pasó a ti, un placer repentino leyendo su obra. Creo que se debía a algún prejuicio personal, afortunadamente superado.Pienso que la prota es una superviviente. Yo la tomé cariño porque, siendo sinceros, no hacía nada de mal corazón. ¿Te das cuenta de que, aun siendo mentirosa, es la más fiel de todos los que rodean al chico? Los demás, los otros personajes, los que parece que no mienten, también terminan faltando a “su” verdad…Qué gustazo tuviste que experimentar leyendo la obra y revisitando los lugares por los que ya pasaste. Un abrazote muy fuerte, amiga, como siempre.APULEYO. Primero, un inciso: tienes la culpa de que a las tantas de la mañana me parta de risa con tus comentarios a mi estado en Facebook. Los vecinos se creerán que me he fumado algo raro. En cuanto a lo que me cuentas sobre el libro, tienes razón: todos somos así, santos y mentirosos a partes iguales. Por cierto, ¿recuerdas “El lobo estepario”? abrazotes, amigo.

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