Otro tipo de bancos

En esta época de crisis económica me doy cuenta de lo indispensables que son los bancos. Pero no me refiero a las entidades financieras. Me refiero a otro tipo de bancos, que guardan otro tipo de ahorros.

En Nochevieja, cenamos en casa de mis suegros y también nos quedamos a dormir allí. A eso de las seis de la mañana, mi hija María (de ocho meses) decidió que ya estaba bien de tanto descansar y, a su manera, empezó a llamarnos desde la cuna. Me levanté de la cama y cuando me acerqué hasta ella y vi sus ojos abiertos como platos y la sonrisa que me dedicaba comprendí que no había nada que hacer. Mi hija pequeña, señoras y señores, quería juerga.

La tomé en brazos y, para que no desepertara a nadie, me la llevé hasta el salón. Me tumbé en el sofá y la senté encima de mi vientre. Empezamos a jugar. Aserrín, aserrán, los maderos de San Juan. Arriba, abajo; izquierda, derecha. Cuac, cuac, cuac, cuac. Ella se reía; estaba muy contenta.

Miré el reloj. Desde que soy niño tengo la costumbre de ver el concierto de Año Nuevo y los saltos de esquí y todavía quedaba mucho tiempo para que empezara su emisión por la tele. Entonces reparé en mi hija María y me di cuenta del error que estaba cometiendo: quería que las horas pasaran rápido para cumplir una tradición y, sin querer, estaba dejando pasar el tiempo con María. Era imperdonable. Ese momento era único, el tiempo se lo llevaría y no volvería jamás. Y yo, tonto de mí, pensaba en ver un concierto.

Comencé a jugar de nuevo con ella. A conciencia, grabé en mi mente todos los detalles de aquella escena: cómo la luz de la mañana recién estrenada entraba por la ventana, el sonido de la risa de mi hija, cómo dejaba ver sus dos primeros dientes cuando sonreía, el brillo de sus ojos, los primeros rizos de su pelo.

Es bueno aprovechar los momentos de felicidad, grabarlos en el corazón con el mayor detalle. Quizá habrá algún día en que éstos nos hagan falta. Quizá, en otras mañanas frías de invierno, dentro de muchos años, tengamos que tirar de esas imágenes, sacarlas del cajón de la memoria, del banco de los recuerdos, mirarlas una y otra vez, ser conscientes de que fuimos felices para, en cierto modo, seguir siéndolo.

Anuncios

6 comentarios sobre “Otro tipo de bancos

  1. Iba a dejarte el impersonal “me gusta” en FB, pero me di cuenta justamente de eso, de que era demasiado impersonal y de que era como sustituir este ritual de pasar por tu blog y dejarte unas cuantas frasecita por un simple “click”.¡Qué linda escena recreas! Y, como bien dice David, “amen” a esa conclusión a la que llegas. A mí me gusta mucho atesorar momentos y, mira, nunca se me ocurrió llamarlos “banco de memoria” o algo similar, pero sí me gusta acudir a ellos de vez en cuando. Quizá por eso escribo constantemente, porque, años después, releo lo que dejé una vez en las páginas y revivo (aunque sea un sucedáneo) algunas escenas mágicas (también otras que no lo fueron tanto y que me ayudaron a crecer y entonces me sirve para decir: uau, qué bien estoy ahora).Ya me fui otra vez por las ramas jajaja. Amigo, es un placer pasar por aquí y leerte, no leer tus palabras, sino leerte a ti, cuando cuentas tanto de ti, de tus pequeñas (grandes) aventuras cotidianas. Un beso enorme y te deseo todo lo mejor para 2010.

    Me gusta

  2. ¡Qué razón tienes Juan Pedro!El banco de los recuerdos es esencial y gracias a esta maravillosa recreación de tu escena mi primer propósito del año va a ser no desperdiciar ni un solo recuerdo que merezca la pena ser recordado.¡Besos!

    Me gusta

  3. DAVID: Gracias por esa palabra que indica que, como padre, habrás pensado lo mismo muchas veces.AMELIE: Tú también eres una guardiana de recuerdos. Yo, que he tenido la suerte de leer relatos tuyos, sé que no sólo los revives, sino que los haces vivir a los demás. Estoy orgulloso de ser tu amigo, que lo sepas.IRIS: Qué bueno ha sido leer que te has pasado de nuevo por aquí. ¿Qué tal por Barcelona? Por cierto, animo a todos los que lean estos comenatrios a que se pasen por tu blog, que es maravilloso. Gracias por seguir mi consejo pero, sobre todo, gracias a ti por ser otra guardiana de recuerdos luminosos.

    Me gusta

  4. Gracias de corazón por concederme a mí ese mágico tiempo tuyo de ayer, dale un besazo muuuy fuerte y también de mi parte, a Mónica y a María. Si algún día necesitas algo… algo que yo pueda hacer por tu familia… estaré. Te tendré presente siempre en mi mente porque me he grabado tu mensaje, que en asuntos sociales no puedo permitir que mi corazón impere sobre mi prudencia. Y de aquí ''te robo'' hoy este final…

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s