Tu lugar en el mundo

C. fue jefe mío hace algunos años. Miento: hace ya muchos años. Por entonces yo trabajaba en una consultora de comunicación de campanillas y C., con bastante generosidad, me enseñó todas las claves del oficio, todos sus trucos, todos los claroscuros de la profesión de consultor. Algún tiempo después vino a mi boda y, hasta hace bien poco, yo le llamaba de vez en cuando para pedirle consejo sobre tal o cual asunto de consultoría. Luego empecé mi carrera docente y, hace un par de cursos, me lo llevé a la Carlos III, para que él hablara a los futuros periodistas de las claves de la Comunicación Corporativa. Los chicos salieron del aula, literalmente, fascinados.

Recuerdo una conversación que tuve con él en un almuerzo. Reconozco que nos vemos poco: una vez cada año y medio o dos años. Por ese motivo, por necesidad (tenemos muchas cosas que contarnos en poco tiempo) abordamos muchos asuntos de forma sutil, casi de puntillas; pero también aprovechamos el tiempo y nos zambullimos hasta el fondo en otros. Aquella vez, recuerdo, hablábamos de las vueltas que da la vida y cómo es posible esquivar los problemas.

–Juan Pedro, yo, que ya tengo cierta edad, me he dado cuenta hace poco de que el cincuenta por ciento del secreto de la vida es saber cuál es tu lugar en el mundo, tu lugar verdadero, quién eres, tus obligaciones, a lo que aspiras, a lo que puedes aspirar. Todo lo demás es perder el tiempo.

Últimamente pienso mucho en estas frases. No sé, quizá sea el otoño.

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4 comentarios sobre “Tu lugar en el mundo

  1. Yo, que estoy sumergida en plena astenia primaveral (siempre que se viene el otoño boreal, yo me zambullo en la primavera del sur, así es más fácil justificar mi tontería en días como éstos), te digo que, en parte, coincido con él, pero que mucho más importante que “las obligaciones” es saber lo que uno desea; no a lo que “uno aspira”, sino qué es lo que a uno le hace feliz y cómo mover pieza para lograrlo; y que eso del “lugar verdadero” a mí me suena a inmovilismo, cuando lo más importante es estar VIVO, caminar y crecer a lo largo de ese camino.¡Qué lindo es leerte después de tanto tiempo! (hace una semana justamente hablaba con una amiga sobre tu blog, ella es fiel seguidora de tus escritos aunque no se deja ver por acá, pero está fascinada por ellos).Muchos besos y ¡¡¡a ver si programamos ese café pendiente!!!

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  2. LUISMI: Bienvenido al blog, amigo. Celebro tu llegada y que pensemos lo mismo. ¿Será la edad? Bueno, es lo que tiene ser, como decía aquél, un “pasajero en tránsito”.AMELIE: ¡Amiga! Siempre honras a ete rincón con tus palabras. Después de haber cruzado el océnao, es de gradecer que te pases por aquí. Cuánta razón tienes al hablar de los sueños… Mis palabras venían al caso de que si uno sabe cuál es su lgar en el mundo, no jode al que tiene al lado, es empático con el que no tiene suerte y se pone en su pellejo, etc.Dale mis agradecimientos a tu amiga. Un lector de un blog personal es un amigo, así que ella también es una “verdiana”. Ese café pendiente empieza a bullir en nuestras agendas… ¡Un fortísimo abrazo!

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  3. ¡Vaya! Profesor Cañabate. Esto sí que ha sido una confirmación. Y luego usted dudará de que antes hubiera estado acá. Pero no. Eso puedo prometérselo. Buenos días 🙂

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