El extraño caso del cuervo que viene a nuestra ventana

Ocurrió por primera vez hace un par de mañanas. Yo estaba en el dormitorio terminando de vestirme, y mis hijas entraron corriendo, diciendo que las había visitado un cuervo. No estaban asustadas, ni mucho menos. Todo lo contrario: eran conscientes de que acababan de presenciar un hecho excepcional.

–Se nos ha quedado mirando, papá. ¡Parecía muy simpático! Y daba golpecitos en el cristal como si quisiera entrar.

Lo primero que pensé fue que estaban equivocadas, y lo que habían visto no era un cuervo, sino una urraca, común por estas zonas. Salí de la habitación y eché un vistazo al dormitorio de las niñas, pero, evidentemente, el extraño visitante ya se había ido. Nos fuimos a la cocina a desayunar y olvidamos el asunto.

Esta mañana volvió a suceder igual. Mientras me vestía pasaron las niñas corriendo, diciéndome que el cuervo había vuelto, que estaba allí. Me abotoné rápidamente la camisa, fui al cuarto y, en efecto, allí estaba: un gran pájaro negro al otro lado del cristal. Pero no era un cuervo, sino un mirlo: un enorme y hermoso mirlo.

El caso era que el animalejo no quería irse. Mis hijas se acercaban al cristal y el pájaro seguía allí, mirándonos. A veces corría de un lado a otro y, en efecto (tal como me habían dicho mis hijas), de vez en cuando daba pequeños golpes al cristal con el pico.

Schh, dejadle ahí, no le asustéis –pedí a las niñas.

En la cocina les expliqué que lo que habíamos visto era un mirlo, ese pájaro que oímos silbar cuando amanece y al atardecer. Les expliqué que hay un pájaro muy parecido, que es el estornino. Y que yo los distingo porque el mirlo tiene el pico anaranjado y el estornino gris.

–¿Y por qué vendrá a nuestro cuarto, papá?

–Pues porque le caéis bien, está claro.

He buscado en Internet el porqué de estas visitas. Hay varias explicaciones:

  • Que ha cambiado el tiempo y busca calor (como, efectivamente, está pasando en Madrid)
  • Que lo que ve en el cristal no es el interior de la habitación con las niñas, sino su propia imagen reflejada. De ahí que no se asuste y que dé pequeños golpes con el pico.
  • Que tenga hambre.

Sin embargo, solamente yo sé que es un sabio, un viajero en el tiempo, que viene desde tierras y épocas lejanas para darnos un mensaje. Y que no volverá a su casa y no recuperará su forma humana hasta que lo comprendamos. El mensaje es éste:

“Disfruta del tiempo que pasa y di a los tuyos que les quieres”

Os quiero mucho, verdianos.

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2 comentarios sobre “El extraño caso del cuervo que viene a nuestra ventana

  1. Mirlos curiosos en ventanas quizá haya muchos, ojos dispuestos a encontrar una gran historia en una escena cotidiana muy pocos… y gente que cuente esa historia tan bien ¡sólo uno! Juan Pedro Molina. Por cierto, hablando de pájaros, recuerdame que en la próxima comida te cuente la anécdota del gorrión.

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