Esta vez se verán en Grecia

¿Seguirán enamorados? ¿Jesse tomó aquel avión? ¿Rompieron con sus vidas para empezar una nueva? ¿Celine le seguirá componiendo canciones? Como dice el post, “en Sundance ya vieron Before Midnight“. Y yo tengo, muchas, pero muchas ganas de sentarme delante de la pantalla y de que me enamore como Before Sunset.

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“No estamos aquí para juzgar, sino para comprender por qué pasó todo esto”

El otro día, en una conversación telefónica con mi amigo Felipe, recordé la película The Reader. Es una de las mejores cintas que he visto en los últimos años. Supongo que ya sabes de qué va: son muchas historias en una sola, pero, quizá, la parte de la trama que más me llama la atención aborda cómo una persona aparentemente normal puede cometer atrocidades.

Michael Berg, el protagonista, en una fase de su vida (cuando es estudiante de Derecho) asiste por casualidad a un juicio. Descubre, abrumado, que allí se juzga a una mujer, Hanna Schmitz, mucho mayor qu

e él, a la que cree conocer muy bien. Hanna y él vivieron un romance secreto. Pero también descubre, con estupor, un capítulo de la vida de Hanna: ella fue nazi en la II Guerra Mundial y se confiesa culpable de crímenes monstruosos.

Al día siguiente, los compañeros de clase juzgan (con evidente razón y pasión) los crímenes cometidos por Hanna y, por añadidura, por el nazismo. Pero Michael les hace reflexionar (con más razón aún) haciendo, más o menos, la siguiente observación: “No estamos aquí para juzgar, sino para comprender por qué sucedió todo esto”.

Medem, los supuestos fracasos y las mujeres albatros

Hace pocos días leí una entrevista a Julio Médem con motivo del estreno de su nueva película, Habitación en Roma. En el texto se hablaba de su resurgimiento tras el fracaso. En concreto, se señalaba a Caótica Ana (su, hasta ahora, última película) como un punto negro en la carrera del director, casi como una caída al abismo.

Quise pasar rápido la página. No creo que el arte conlleve éxito o fracaso (¿de taquilla? ¿de crítica? ¿de público?) Una obra de arte no se mueve en esos parámetros. Quizá guste a una mayoría más o menos complaciente o a una minoría más o menos crítica, pero ¿los sentimientos, los colores, los diálogos, las imágenes fracasan? Lo que tiene éxito o no es el aparato comercial que rodea a una película. Ah, amigos, con la Iglesia del Marketing hemos topado. Eso ya es hablar de otra cosa y no precisamente de arte.

Quizá Medem se equivocó rodando La pelota vasca. Quizá. ¿Recuerdas? Sus detractores aseguraron que hizo el juego a quienes apoyan a cierta banda terrorista. Comprendo y respeto a los detractores de la película, pues no se puede tratar por igual a verdugos y a víctimas. Pero el día en que yo la vi no me pareció que siguiera el juego a los violentos, sino que pretendía, quizá de forma ingenua, que cada una de las partes conociera a la otra, los motivos de la otra. Era una película con muy buena fe que apostaba por el diálogo cuando la Historia ha demostrado, años después, que éste no podía ser posible. En 2010 no hay que ser ventajistas. Medem quiso poner su grano de arena, valientemente; no le salió bien. Y punto. El asunto debe quedar ahí.

Pero vuelvo al cine de Médem. A estas alturas sobra decir que es un director a quien admiro y respeto.

Hace un tiempo, después de ver Caótica Ana, me senté a comer con varios compañeros del Departamento, gente que sabe de cine.

-Pero, a ti, ¿por qué te gusta? -me preguntaron.

Les contesté que lo que más me gusta de Medem es el tratamiento de sus personajes femeninos. Pío Baroja decía que hay mujeres parecidas a los albatros, que navegan por encima de tempestades. Y que estar a su altura es demostrar tener alas fuertes. Para mí, los personajes femeninos de Médem son mujeres albatros, mujeres que buscan su propio destino volando por encima de tormentas.

Pero, haciendo memoria, no sólo los personajes de Médem son especiales. En muy pocas películas he visto retratado tan bien cómo el sentimiento de culpa puede cambiar la percepción de la realidad de un individuo (Lucía y el sexo), cómo hay quien elige entre lo que le gusta y lo que le conviene (Tierra), cómo dos hombres pueden ser primitivos por una mujer (La ardilla roja), cómo las personas escondemos múltiples personalidades, como muñecas rusas (Caótica Ana).

¿Tú crees realmente que un director fracasa porque su última película no alcanza los beneficios esperados en taquilla?